Los juegos intergrados en las clases de Educación Física o en los patios de escuelas y colegios ayudan a contribuir en el desarrollo de los más pequeños de diferentes habilidades a través del fomento de hábitos saludables y de una vida activa. Estos, ayudan a los alumnos a desarrollar desde las habilidades cognitivas más básicas a las más complejas, ya que en función del tipo de juego, se trabajan diferentes grados de interacción con el medio y las personas.